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Aunque el presidente Wilson ayudó a los mexicanos en su lucha contra Victoriano Huerta, EE.UU. se encontró con dificultades una vez que Villa y Zapata comenzaron a luchar contra Carranza y Obregón después del derrocamiento de Huerta en julio de 1914. Villa pensó que EE.UU. lo ayudaría considerando sus buenas relaciones con los inversores estadounidenses pero, por el contrario, Wilson reconoció a Carranza, su enemigo. El comienzo de la I Guerra Mundial también jugó un papel importante porque el material bélico se hizo cada vez más caro y difícil de conseguir. Estos factores ayudan a explicar el ataque de Villa a Columbus, Nuevo México.

La reacción a la ruptura de Pancho Villa con los Constitucionalistas

La Revolución Mexicana generó gran interés a nivel mundial ya que muchos extranjeros habían invertido en México durante el porfiriato. La Revolución fue también algo muy problemático para muchos terratenientes extranjeros en el país, ya que ahora no tenían garantizada ni su seguridad ni su prosperidad. Muchos periódicos en Estados Unidos publicaban información a diario sobre la Revolución, incluyendo detalles sobre las posiciones de revolucionarios específicos y sus planes.

Uno de los mejores ejemplos de esto ocurrió después de la ruptura de Francisco “Pancho” Villa con los Constitucionalistas. El Primer Jefe, Venustiano Carranza, llevó a cabo una gran campaña propagandística contra Villa tildándolo de bandido. Uno de esos artículos, escrito por Edmond Behr y publicado en El Paso Herald bajo el título “Pancho Villa, de bandido a dictador militar”, es especialmente virulento, pues ya no describía a Villa como el defensor del honor de su hermana. El artículo lo compara con Porfirio Díaz y que su capacidad de liderazgo podría llevarlo a jugar el mismo papel.

“Pancho Villa, de bandido a dictador militar” por Edmond Behr. El Paso Herald. 6 de diciembre de 1913. Página 3, imagen 31. Serial and Government Publications Division, Biblioteca del Congreso

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El comercio de armas de EE. UU. con Villa después de la I Guerra Mundial

Estas caricaturas políticas muestran el cambio de actitud de Estados Unidos hacia Villa y el continuo apoyo presidencial al comercio de armas. La primera fue publicada en The Evening Telegram en 1916, justo después de que Estados Unidos dejara de apoyar a Villa y el revolucionario comenzara a atacar intereses americanos en México. En ella se ve al Tío Sam arrancando una máscara pro estadounidense al villano Villa. El original se encuentra en la Prints and Photographs Division de la Biblioteca del Congreso. La segunda caricatura muestra a Villa usando una pistola Colt disparando contra la bandera de Estados Unidos que está suspendida a media asta sobre los restos de Veracruz y Columbus, Nuevo México – la ciudad que Pancho Villa atacó después de que Estados Unidos declarara oficialmente a Carranza como el presidente legítimo de México. Esta foto fue publicada en el New York Sun en abril de 1916.

La Primera Guerra Mundial alteró el carácter de las relaciones de Estados Unidos con Villa, porque ahora tenía que comprar su propia munición. A principios de la Revolución, Villa vendía ganado de Chihuahua, algodón, y productos de la minería a Estados Unidos. Sin embargo, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial los precios de las municiones aumentaron de $40-$50 dólares por 1.000 balas a $67 en solo un año. Mientras tanto, los precios del ganado, algodón, y productos de la minería, se desplomaron, mientras que los del petróleo y henequén, las principales exportaciones de Carranza, aumentaron considerablemente. A medida que la posición económica de Villa se deterioraba, poco a poco fue quedando a merced de la ayuda de EE.UU. para conseguir armas, que éstos luego redujeron aún más. Villa dependía de Félix Sommerfield, el antiguo jefe del servicio secreto de Madero en EE.UU. para conseguir municiones. Antes de la Primera Guerra Mundial, Sommerfield pudo obtener material en buen estado; sin embargo, después del comienzo del conflicto, sólo lo pudo obtener en pequeñas cantidades y de mala calidad. Villa lo despidió y contrató a Lázaro de la Garza. Una vez, Villa hizo un pedido de 15 millones de cartuchos, pero sólo recibió 700.000. De la Garza ofreció el resto a Carraza, que podía pagar más, pero al final se los vendió a los franceses que pagaron aún mejor. A pesar de todo, Villa mantuvo buenas relaciones con Estados Unidos.

En abril de 1915, el presidente Wilson ordenó a Carranza y Villa a que parasen de luchar, o si no, Estados Unidos intervendría. Villa envió a Roque González Garza a Washington, D.C. como su representante. González descubrió que las políticas de EE.UU. favorecían claramente a Carranza. Por ejemplo, el diplomático estadounidense León Cánova ayudó a escapar de la Ciudad de México a Eduardo Iturbide, un rico descendiente de Agustín de Iturbide, que había luchado contra Villa como gobernador del Distrito Federal. Poco después, Cánova fue ascendido a Jefe de la Sección de México en el Departamento de Estado. Cánova paró de enviar municiones a Villa, prefiriendo enviarlas a Iturbide para su contrarrevolución. Aunque los planes fracasaron, Estados Unidos perdió el respeto de Villa. Debido a la intromisión de Cánova, y a las dramáticas derrotas de Villa en abril, junio y julio, las relaciones entre ambos se rompieron. La coalición Convencionista de Villa empezó a desmoronarse en agosto de 1915, cuando la familia de Madero y el general José María Maytorena se dividieron en facciones diferentes. El número de deserciones aumentó a medida que los soldados seguían a sus oficiales o simplemente huían. Villa disolvió su ejército de coalición el 14 de septiembre de 1915 y en octubre de 1915 el presidente Wilson reconoció oficialmente a Carranza. Villa, furioso, empezó a atacar a ciudadanos estadounidenses en México.

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El incidente de Santa Isabel (10 de enero de 1916)

Después de perder en Agua Prieta, Villa ya no tenía la capacidad de montar una campaña ofensiva. Por el contrario, ahora tenía que defender su vida y su posición en Chihuahua, constantemente hostigado por los carrancistas con armas de Estados Unidos y legitimados por su reconocimiento oficial. A lo largo de noviembre y diciembre de 1915, las fuerzas carrancistas lo forzaron del poder, poco a poco tomando el control de ciudades clave y del gobierno de Chihuahua. En enero los carrancistas creían que habían pacificado el estado; reabrieron los ferrocarriles y las minas, esperando atraer de nuevo a inversores extranjeros y reconstruir la infraestructura que había sido destruida.

Carranza prometió a los mineros estadounidenses que podían regresar al trabajo sin ser molestados. Por lo tanto, la Cusi Mining Company, bajo la administración de C.R. Watson, envió a 17 mineros desde la ciudad de Chihuahua para reabrir la Cusihuiráchic Mine. El tren que iba en dirección a la mina paró justo a las afueras de la pequeña ciudad de Santa Isabel. Cuando Watson y otros dos mineros fueron a examinar la causa del retraso, vieron una barrera en las vías. Al dar la vuelta, se vieron frente a frente con 12-15 hombres de Villa al mando del general Pablo López. Uno de ellos abrió fuego, y en unos segundos, dos de los mineros estadounidenses estaban muertos y el tercero corrió a esconderse. Dentro del tren, los atacantes despojaron a los mineros de su ropa, dejándolos en su ropa interior, y quedándose con sus pertenencias y objetos de valor; cuando estaban para salir, López ordenó matar a los quince mineros que habían quedado abordo.

El incidente duró apenas treinta minutos. La mayoría de los mineros y hombres de negocios estadounidenses en Chihuahua todavía preferían a Villa antes que Carranza, a quien consideraban imprevisible. Ellos creían que Villa los ayudaría en caso de que, verdaderamente, Carranza no fuera de fiar. Al final de ese fatídico 10 de enero, sin embargo, el apoyo estadounidense a Carranza se consolidó. Nadie sabe si Villa ordenó la masacre en Santa Isabel o no; quizás López había actuado por cuenta propia. Villa negó cualquier relación con el incidente y, aparentemente, se puso furioso cuando se enteró de lo que había acontecido. El propio López solo concedió una entrevista sobre el incidente. En un artículo del 25 de mayo de 1916, el periódico El Paso Herald lo citó diciendo “Tiene que imaginar que cuando eres un esclavo devoto de un gran líder, obedeces órdenes”. López afirmó que su objetivo era la ropa y el dinero de los estadounidenses, pero que un soldado simplemente empezó a disparar.

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Pancho Villa ataca Columbus, Nuevo México (9 de marzo de 1916)

El presidente Woodrow Wilson trataba de mantenerse al margen de la Revolución Mexicana después del reconocimiento de Carranza. Pero dos meses más tarde, se vio forzado a intervenir cuando Villa atacó a ciudadanos estadounidenses en territorio estadounidense el 9 de marzo de 1916. Villa había considerado atacar Estados Unidos en enero de 1916, con un ataque contra la ciudad de El Presidio, en el sur de Texas. Poco después, Villa sufrió los índices más altos de deserción que había tenido hasta entonces y, como consecuencia, se retiró de San Gerónimo, en la frontera, y decidió cambiar de tácticas. Villa reclutó a la fuerza a 500 hombres de Namiquipa sin decirles nada sobre sus planes de atacar EE.UU.

Primero los dirigió en varios ejercicios militares para conocerlos, amenazándolos con matar a sus familias si desertaban. A finales de febrero ya estaban listos y Villa decidió atacar Columbus, Nuevo México. Por qué eligió Columbus es un misterio, era un terreno árido, extremadamente pobre, con una población compuesta en su mayoría por agricultores que escasamente producían lo suficiente para subsistir, y una guarnición de 600 soldados, un recuerdo de las Guerras Indias. Antes de nada, Villa envió un grupo de reconocimiento para explorar el terreno y la guarnición antes de atacar. La guarnición estaba mal preparada para el ataque porque su comandante, Herbert J. Slocum, creía que Villa venía a pedir asilo y transporte a Washington.

A las 4:11 de la madrugada del 9 de marzo, 485 soldados villistas, divididos en dos columnas, atacaron la ciudad y la guarnición en Columbus. Pero por error prendieron fuego a los establos en vez de los barracones y los soldados estadounidenses los forzaron rápidamente a retirarse. Las tropas de Villa, entonces, dieron la vuelta hacia la ciudad, gritando “¡Viva Villa!” y “¡Muerte a los Gringos!” Por dos horas aterrorizaron a los 400 habitantes de la ciudad e incluso prendieron fuego a la plaza central. Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses se habían reagrupado y habían expulsado a las tropas de Villa antes de las 7 de la mañana; el ejército de Villa no capturó municiones, no se ganó ni el respeto ni el miedo de los soldados y habitantes de la ciudad, y sufrió más de cien bajas, en comparación con los 18 muertos de las tropas de Slocum. Columbus quedó irreconocible después de la quema, y Villa se convirtió en enemigo de Estados Unidos.

Esta caricatura política, dibujada por Luther Daniels Bradley, fue publicada en noviembre de 1916 y reflexiona sobre la justificación de la intervención de EE.UU. en México. En ella, la Estatua de la Libertad aparece envuelta en la bandera de Estados Unidos vigilando las tumbas de los 18 estadounidenses muertos en el ataque a Columbus, Nuevo México. Al otro lado de la frontera, buitres sobrevuelan áreas marcadas como territorio de Carranza (Carrizal) y territorio de Villa, aproximándose a Estados Unidos. La caricatura justifica la intervención estadounidense, implicando que si Estados Unidos no cruzaba la frontera para proteger sus intereses, entonces los mexicanos entrarían en Estados Unidos y atacarían a los “inocentes defensores de la libertad”.

“The silent vote.” Luther Daniels Bradley. Published 4 November 1916. Cartoon Drawings, Prints and Photographs Division, Library of Congress. LC-DIG-acd-2a06974

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John J. Pershing (1860–1948)

John Joseph Pershing nació el 13 septiembre de 1860 en el Condado de Linn, Missouri. A los 26 años se graduó número uno de su clase de la Academia Militar de West Point. Inmediatamente después de su graduación fue destinado al 6º de Caballería con el rango de alférez, en la campaña contra los Apaches en Nuevo México y Arizona. Pronto adquirió una reputación como un habilidoso rastreador y como el primer estratega de Estados Unidos en tácticas de contrainsurgencia. Después luchó contra los Indios Sioux en Dakota del Sur y los Cree en la frontera con Canadá. Pershing dijo una vez que él quería también “matar al indio para salvar al hombre”. Con tal fin, organizó el Bureau of Indian Affairs [Oficina de Asuntos Indios], siendo él su primer director.

Pershing, ahora ya capitán, estuvo al mando de las fuerzas voluntarias estadounidenses en Santiago, Cuba, durante la Guerra Hispano-Americana. Cuando terminó, fue destinado a las Filipinas. Después de muchos años en Asia, regresó a Estados Unidos en 1913, para asumir el cargo de comandante del Presidio de San Francisco, al norte de California.

Pershing permaneció en California con su familia durante dos años. En 1915 su esposa y sus tres hijas fallecieron en un incendio y más tarde fue destinado a El Paso, Texas. Después de que Pancho Villa atacara Columbus, Nuevo México, se presentó voluntario para ponerse al frente de una expedición punitiva en México. Durante todo el año siguiente, Pershing persiguió a Villa por el norte de México, pero nunca fue capaz de capturarlo. A pesar de ello, en 1917 fue nombrado Comandante de la Fuerza Expedicionaria Americana en Europa durante la Primera Guerra Mundial. En 1921 fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, cargo en el que se mantuvo hasta su retiro en 1924.

Retrato oficial de John Pershing, ca. 1920. Theodor Horydczak. ca. 1920-ca. 1950. Horydczak Collection, Prints and Photographs Division, Library of Congress. LC-H823-1534

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