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Así como no se puede explicar la Revolución Mexicana sin los ferrocarriles para el transporte de tropas de un campo de batalla a otro, también es difícil imaginar su resultado sin tener en cuenta las nuevas tácticas empleadas en la I Guerra Mundial. Sin embargo, la perspectiva de cada líder también jugó un papel en el resultado. Villa se sentía más a gusto en Chihuahua e incluso luchar en el centro del país le resultaba difícil. Por el contrario, la capacidad de Obregón para aprender de la experiencia europea le permitió diezmar al ejército de Villa en las batallas de Celaya y Agua Prieta.

Los líderes revolucionarios luchan por el poder y la caída de Villa

La división ideológica entre varios líderes revolucionarios y Carranza, y Eulalio Gutiérrez, quedó claramente manifiesta después de la huida de Huerta al exilio. Mientras Villa favorecía reformas que incluían derechos laborales y la distribución de tierras, sus correligionarios tenían muchas veces otras políticas sociales en mente. Emiliano Zapata, por ejemplo, eligió ponerse del lado de Villa. Con las tropas de Zapata y su territorio, Villa se convirtió rápidamente en la pieza más importante en la Revolución. Sin embargo, este poder regional combinado y la influencia que ambos ejercían, no resultó en la creación de una agenda a nivel nacional. Los dos líderes revolucionarios no pensaban más allá de sus territorios, lo que hacía imposible que funcionaran como una unidad. Además, Villa era incapaz de abastecer a sus aliados con los materiales que necesitaban. Por lo tanto, la unión de los poderes convencionistas no duró mucho.

Los carrancistas tenían generalmente más preparación, pero eran bastante conservadores en sus políticas sociales. Los territorios controlados por los carrancistas eran también más económicamente fuertes que los de los convencionistas, porque Carranza controlaba el sureste de México, una región que había visto poca destrucción y que continuaba produciendo grandes cantidades de henequén y otros productos. Por un corto periodo de tiempo, Villa y Zapata estuvieron unidos contra Carranza, su enemigo común. Antes de llegar a la Ciudad de México, los dos líderes regionales se reunieron en Xochimilco. En esta reunión, Villa y Zapata, aunque no del todo unidos, expresaron su apoyo mutuo para la destrucción de Carranza.

Después de llegar a la Ciudad de México y de participar en las festividades, las fuerzas de Villa y Zapata ejecutaron a más de 100 hombres en un periodo de tres semanas, enviando un claro mensaje al público de que los revolucionarios no estaban dispuestos a someterse al gobierno de Gutiérrez. Algunos de los ejecutados se habían beneficiado bajo Huerta, otros habían sido miembros del ejército federal o habían sido vistos como traidores por los dos generales. Ejecuciones como estas fueron algo muy común en las postrimerías de la Revolución. Además, Villa y Zapata tenían la costumbre de secuestrar a gente rica para luego cobrar un rescate, una práctica que redujo aún más la opinión que de ellos tenían la élite y la comunidad internacional. Villa perdió el favor de Gutiérrez, y el esfuerzo combinado de propaganda tanto del gobierno de Gutiérrez, como de los carrancistas, contribuyó a crear un ambiente de desconfianza de los revolucionarios entre las clases altas. Las clases bajas, sin embargo, se mantuvieron firmemente en favor de Villa.

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Los percances militares de Villa y el ascenso de Obregón

Las tácticas que Villa empleó mientras duró el conflicto reflejaban su lealtad al Norte de México, especialmente a Chihuahua. Sin embargo, muchas de las áreas estratégicas que Villa necesitaba para derrotar a los carrancistas estaban muy lejos del Norte. El hecho de que Villa no atacara los estados costeros del Este, Veracruz y Tampico, o defendiera los estados del Centro, Puebla y la Ciudad de México, y no mantuviera un sistema legítimo de gobierno convencionista, contribuyó a su derrota por las fuerzas de Carranza en enero de 1915.

Antes de su derrota, Villa instaló a Roque González Garza como presidente después del intento fallido de Gutiérrez de crear un gobierno por cuenta propia. Sin embargo, Garza fue incapaz de establecer una presidencia legítima y, por el contrario, fue un factor que contribuyó a la desintegración del poder político de Villa. En este momento de la Revolución, el exceso de confianza de Villa quedó de manifiesto debido a sus éxitos militares y a la inmensa popularidad que tenía con los pobres, por lo que llegó a creer que era capaz de mucho más de lo que realísticamente era. Esta actitud tuvo resultados desastrosos en la Batalla de Celaya, en la que Villa y sus tropas se enfrentaron directamente a Obregón. Este último tenía una clara ventaja ya que tenía más material, más hombres, la ventaja de defender un terreno difícil, y tiempo suficiente para prepararse para el ataque.

Evening Public Ledger [Philadelphia], 27 de marzo de 1916, edición de la noche, imagen 18 (foto de Carranza y Obregón en Celaya después de la batalla). Newspaper and Current Periodical Division, Library of Congress

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Obregón y Villa luchan por la supremacía en Celaya (abril de 1915)

Las batallas de Celaya fueron las primeras batallas decisivas del periodo de la guerra civil 1915-1916 y significaron el principio del fin de Pancho Villa y la Alianza Convencionista. Cada bando quería el control del corredor por el noroeste de los campos de petróleo de Tampico en El Ébano. Carranza controlaba la región y los ingresos que generaba la exportación de petróleo a Estados Unidos y a los beligerantes en la Primera Guerra Mundial (tanto a las Potencias Centrales, como a los Aliados). Y Villa también ansiaba ese control. Carranza y Obregón no estaban de acuerdo sobre la mejor manera de enfrentarse a Villa. Obregón quería atacar a Villa directamente, mientras que Carranza prefería esperar. Obregón usó las famosas cargas de caballería de Villa contra él con el uso de alambre de espino, trincheras, y ametralladoras para diezmar a sus tropas. Obregón eligió Celaya, la región de México productora de cereales, y que tenía muchas acequias que se podían transformar fácilmente en trincheras. Villa subestimó a Obregón y al ejército constitucionalista en su ataque a Celaya, Guanajuato, al noroeste de la Ciudad de México. Villa no hizo ninguna exploración del terreno y una vez que llegó a Celaya, Obregón atrajo a los villistas hasta donde sus fuerzas estaban esperando. Villa lanzó un ataque con 25.000 hombres. De acuerdo con la leyenda, Villa cargó 40 veces contra las fuerzas de Obregón, siendo repelido en todas, excepto una. Obregón engañó a las tropas de Villa fingiendo la retirada de la caballería, como si hubieran perdido la batalla. En ese momento, cuando las tropas de Villa estaban exhaustas y desmoralizadas, Obregón ordenó a sus reservas a que atacaran. Obregón salió victorioso y el ejército de Villa se vio obligado a retirarse; pero como Villa tenía la fama de ser invencible, la comunidad internacional lo proclamó el vencedor de la batalla.

Villa lanzó un segundo ataque el 13 de abril. Pero Obregón puso a sus tropas en las trincheras rodeadas con alambrada de espino, y escondió a 6.000 reservas de caballería en el bosque que rodeaba el campo de batalla. Una vez más, Villa ordenó un ataque frontal; Obregón segó a las tropas de Villa con fuego de ametralladora. Fue la derrota más grande de toda la guerra. Obregón requisó 1.000 caballos y 5.000 rifles a las tropas de Villa, que sufrió aproximadamente 10.000 bajas entre muertos, heridos, prisioneros, y desertores. Por el contrario, los constitucionalistas sufrieron muchas menos bajas y aproximadamente 922 muertos. Villa perdió su imagen de invencibilidad pero no estaba totalmente derrotado y se preparó para atacar de nuevo. Obregón fue declarado un héroe por el pueblo de Celaya por esta gran proeza, y como reconocimiento le concedió una medalla.

Cuando Villa se replegó a una posición indefendible después de Celaya, Obregón lanzó un ataque que duró cincuenta días, culminando con el ataque de Villa a la base de operaciones de Obregón en Santa Ana y el consiguiente contraataque de los Constitucionalistas. Entre el 1 y el 2 de junio de 1915, Villa atacó la base de Obregón por sorpresa. A pesar de que Obregón perdió su brazo derecho en la batalla, las fuerzas de Villa fueron derrotadas y forzadas a retirarse. Las tropas de Obregón ganaron finalmente la batalla el 5 de junio de 1915. Villa cambió de tácticas, primero cortó las líneas de comunicación entre Obregón y Carranza, y luego envió a uno de sus mejores generales, Rodolfo Fierro, para flanquear a Obregón. En respuesta, éste dividió sus fuerzas para luchar en dos frentes contra Villa y contra Fierro. Obregón concentró sus fuerzas para derrotar a Fierro primero. Después de que éste fue eliminado, Obregón desplegó sus fuerzas contra Villa, que se había retirado a Agua Prieta. Allí cogió a Villa totalmente desprevenido. Las patrullas de Obregón descubrieron que Villa tenía planeado atacar la posición constitucionalista durante la noche. Así, cuando el ejército de Villa atacó, Obregón simplemente iluminó el campo de batalla con reflectores y segó a sus tropas con un fuego constante de ametralladora. Para finales de septiembre de 1915, Obregón y el resto de los generales carrancistas habían diezmado a los ejércitos de Villa y Zapata, obligando a los rebeldes a refugiarse, convirtiéndolos en guerrillas. Ya no eran revolucionarios.

Obregón fue aclamado como un héroe después de la batalla de Celaya. La siguiente fotografía muestra a mujeres de Celaya condecorando al general y entregándole una medalla de la ciudad. La foto fue tomada por Underwood and Underwood Photography, una compañía fotográfica de los Estados Unidos viajando por México con tropas americanas, el 10 de junio de 1916. Forma parte de la Bain’s Collection on the U.S. Punitive Expedition.

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La derrota de Villa en León y Santa Ana (junio de 1915)

La derrota de Villa en Celaya fue la primera de una serie de derrotas que sufrió. En lugar de replegarse a Chihuahua para reagruparse y rearmarse después de perder Celaya, Villa marchó hacia Guanajuato. El general Ángeles le recomendó que encontrase un lugar seguro y tomase una posición defensiva, pero en lugar de hacerle caso, Villa eligió un lugar indefendible entre León y Trinidad y se atrincheró a lo largo de un frente de 20km.

Obregón no podía lanzar un ataque con sus limitadas fuerzas, por lo que lanzó una serie de ataques relámpago contra la posición de Villa. La batalla se prolongó durante 50 días, la más larga de la Revolución, con poco territorio ganado por ambos bandos. Zapata envió un contingente de tropas para cortar las líneas de comunicación de Obregón, pero éste las restableció y ganó una victoria decisiva.

Obregón planeó atacar a Villa el 5 de junio, con la esperanza de sacar provecho de su victoria sobre las tropas de Zapata. Sin embargo, el 2 de junio, Villa usó todas sus reservas y tomó la ciudad de Silao, aunque no pudo tomar la estratégica posición de Obregón en Santa Ana. El 5 de junio, las tropas de Obregón, al mando del general Benjamin Hill -Obregón había perdido su brazo derecho durante la batalla-contraatacaron y ganaron la batalla con muy pocas bajas, en comparación con las de Villa que sufrieron más de 3.000.

Villa y sus tropas ca. 1914 antes de ser derrotado por Obregón en 1915. Prints and Photographs Division, Library of Congress. LC-DIG-ggbain-15719

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La victoria Constitucionalista en Aguascalientes

La amenaza que Villa representaba para los Constitucionalistas desapareció en Aguascalientes. Forzado a retirarse después de Guanajuato, Villa envió dos unidades para cortar las líneas de comunicación entre Obregón y Carranza. La maniobra tuvo éxito y Obregón dividió sus fuerzas para luchar una guerra en dos frentes. Mientras tanto, Villa permaneció con el grueso de sus tropas y puso al general Rodolfo Fierro al mando del contingente más pequeño.

Fierro, un brillante y cruel guerrillero, reconquistó León e incluso capturó Pachuca para Villa. Allí se le unieron tropas zapatistas que ocuparon la ciudad mientras él se adentraba en territorio de Obregón. Éste pronto se dio cuenta que una guerra en dos frentes era insostenible y que Fierro representaba el mayor peligro. Por lo tanto, concentró sus fuerzas y aplastó a Fierro, lo que más tarde le permitió concentrar el grueso de sus tropas contra Villa en Aguascalientes. El ataque de Obregón fue corto y brutal, diezmando a las tropas de Villa. Villa nunca más ejercería esa presencia internacional que una vez tuvo.

Esta fotografía muestra a los generales Pancho Villa (derecha) y a Rodolfo Fierro (izquierda) en un coche descapotable. El general Fierro organizó el ataque más exitoso de Villa contra la posición de Obregón, cortando sus líneas de comunicación y recuperando dos ciudades que Villa había perdido en la batalla anterior. Era conocido por su brutalidad y carácter violento. El general Obregón perdió su brazo defendiendo su posición contra el ataque de Fierro. La imagen, tomada poco antes de la serie de derrotas sufridas por Villa, fue tomada por la Mutual Film Company que estaba haciendo un documental sobre Villa titulado "The Life of General Villa".

(Man accused of killing Benton) Maj. Rodolfo Fierro & Villa. Bain News Service, publisher. [1914]. Prints and Photographs Division, Library of Congress. LC-DIG-ggbain-15627

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Agua Prieta: el último golpe

Después de la derrota en Aguascalientes, Villa sólo tenía unos cuantos miles de hombres, desmoralizados, cansados, y derrotados en su División del Norte, que en su apogeo llegó a contar con 50.000. Villa los mantuvo unidos con su fuerte personalidad para un último intento por derrotar a Carranza.

Villa escogió Agua Prieta, una guarnición en la frontera de Chihuahua y Sonora. La guarnición estaba diseñada para acuartelar a 1.200 hombres. Sin embargo, los carrancistas tenían 3.000. Sin acceso a un ferrocarril, Villa condujo a sus tropas por el desierto de Chihuahua, cargando con todas sus provisiones, artillería y municiones. Cuando Villa finalmente llegó a la frontera un mes más tarde, descubrió que José María Maytorena, comandante de las fuerzas locales rebeldes, y aliado suyo, había sido desplazado de su posición, disuelto su ejército y huido a Estados Unidos. Villa no tuvo otra alternativa que atacar la guarnición.

Carranza envió más tropas para fortalecer la guarnición, unas cruzando desde el Océano Pacífico y otras a través de Estados Unidos. Por primera y única vez, EE.UU. permitió el paso de tropas extranjeras por su territorio. Villa no sabía de los 3.000 hombres adicionales que Carranza había enviado ni que Obregón estaba a su mando. La batalla fue una matanza. Villa planeó un ataque de caballería por la noche, pero sus oponentes pasaron la noche preparados en las trincheras. Cuando los villistas atacaron, Obregón simplemente iluminó la noche con reflectores y ordenó a sus hombres a que abrieran fuego con sus ametralladoras. Segaron a las tropas de Villa. La batalla había terminado en menos de tres horas y Villa había sido derrotado.

El equipo vencedor en Aguascalientes estaba compuesto por los generales Venustiano Carranza, Álvaro Obregón y Francisco Cos, que lideró el ataque en tres direcciones contra los hombres de Villa. La imagen que se ve aquí es una fotografía de grupo de los tres generales carrancistas y sus oficiales de más alto rango responsables de la victoria. Carranza es el hombre de la barba blanca en un uniforme de color claro en el centro de la imagen. El hombre más bajo a la derecha de Carranza es Obregón. Cos se encuentra a la izquierda de Carranza.

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